TORTUGAS MARINAS
Los quelonioideos es el grupo que engloba a las tortugas marinas. Aparecen de forma ocasional en la costa de Cantabria. La especie más habitual es la tortuga boba, aunque también se han registrado otras como la tortuga laúd o ejemplares que llegan de manera excepcional fuera de sus áreas habituales. Su presencia puede estar relacionada con corrientes marinas, cambios de temperatura o desplazamientos accidentales durante sus grandes migraciones.
Muchos de los ejemplares que alcanzan la costa cantábrica son juveniles en dispersión o animales debilitados, desorientados o afectados por otras causas. En ocasiones utilizan estas aguas como zonas de paso o alimentación, pero otras veces llegan en situaciones de vulnerabilidad, lo que hace necesaria su observación y, si procede, la intervención del equipo de REVARCA.
Aunque son visitantes poco frecuentes, su aparición sigue aportando información valiosa sobre los movimientos de las tortugas marinas en el Atlántico. De forma muy excepcional, pueden registrarse especies raras en la región, como la reciente presencia de una tortuga de Kemp, una de las más escasas del mundo, lo que demuestra hasta qué punto el mar Cantábrico puede recibir visitantes inesperados procedentes de lugares muy lejanos.

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Tortuga boba
Caretta caretta
La tortuga boba es la especie de tortuga marina más frecuente en el mar Cantábrico. Se reconoce por su gran cabeza y su caparazón de tonos marrones y rojizos, fuerte y ligeramente abombado.
La tortuga boba es una nadadora de largas distancias que se alimenta principalmente de crustáceos, moluscos y otros invertebrados que tritura con sus potentes mandíbulas. Muchos de los ejemplares que llegan a nuestras costas son juveniles en dispersión por el Atlántico. De no varar ninguna tortuga durante 16 años, en 2024 pasamos a recibir varias de ellas, juveniles, con un golpe de frío y un cuadro patológico de neumonía.

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Tortuga lora
Lepidochelys kempii
La tortuga de Kemp es la más pequeña y una de las más amenazadas de todas las tortugas marinas. Presenta un caparazón casi redondeado de color gris verdoso y un cuerpo compacto adaptado a la vida en aguas abiertas.
Desde REVARCA solo se tiene constancia de un único varamiento, de un ejemplar sin vida. La aparición en el mar Cantábrico es muy excepcional aunque forma parte de su territorio migratorio. Se alimenta sobre todo de crustáceos y su presencia en estas aguas se considera un acontecimiento poco habitual.

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Tortuga laúd
Dermochelys coriacea
La tortuga laúd es la mayor de todas las tortugas marinas y se distingue fácilmente por su caparazón oscuro, flexible y sin escudos, con forma alargada y surcada por crestas longitudinales. Su cuerpo está especialmente adaptado a la natación en mar abierto y a soportar aguas frías.
Se alimenta principalmente de medusas, que captura con su boca adaptada para sujetar presas blandas y resbaladizas. En el mar Cantábrico su presencia es ocasional, generalmente ligada a sus grandes desplazamientos oceánicos en busca de alimento. Las que han varado en la playa, siempre lo han hecho ya sin vida, aunque es habitual recoger testimonios de marineros cántabros que las avistan nadando.

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Tortuga verde
Phoca vitulina
La tortuga verde debe su nombre al tono verdoso de su grasa corporal, aunque su caparazón presenta colores variables entre marrones y oliváceos. Tiene un cuerpo más estilizado y una cabeza relativamente pequeña en comparación con la tortuga boba.
Los adultos se alimentan principalmente de algas y plantas marinas, lo cual la convierte en una de las pocas tortugas marinas herbívoras. Su presencia en el Cantábrico es poco frecuente y suele corresponder a ejemplares en desplazamientos oceánicos.

